Gils da Douanla (nombre de pluma de Gildas Douanla Kembou) es un docente de francés y español; escritor y traductor de origen camerunés. Actualmente es candidato a doctorado en Romance Languages/ Spanish & French en la University of Alabama, donde desarrolla una investigación centrada en las escrituras del yo en contextos migratorios africanos y latinoamericanos. Ha publicado más de una docena de cuentos y poemas en antologías y revistas literarias. Su trabajo ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el primer premio de cuento del Centro Cultural de España en Camerún y de la Embajada de España en Camerún en 2018 y 2019, así como el Premio Internacional de la Francofonía Alain Decaux, otorgado en Francia en 2019. En 2024 obtuvo también el primer lugar en un concurso de Creative Writing in Spanish de la University of Alabama.
decía mi abuelo
decía mi abuelo
que antes el pueblo era diferente
la montaña respiraba y la Chefferie
transmitía su voluntad al pueblo
decía mi abuelo
que al amanecer
el bosque se peinaba con la neblina
y el agua acumulada en las hojas de taro
era líquido medicinal
decía mi abuelo
que existía un Nontema
en la Chefferie y en bosque sagrado
y es que no se cazaba a esa pantera
era pantera del pueblo
era pantera real
ojos del monarca
memoria del pueblo
pero maldito día
ese en que vinieron
brujos de otro cielo
y rompieron el cristal
que encerraba la leyenda secular
hoy
los gigantes de ayer
se convirtieron en la sombra de lo que fueron.
el valle Mandre’pah
sobre el valle Mandre’pah
una bandada se desprende
primero uno, luego dos, tres y…
de pronto
¡ sshut !
todo el cielo se mueve
y viene para abajo
abajo
en el valle de las palmeras
que tan suculento vino blanco destilan
hay quienes
enamorados
vienen a buscar la felicidad
escasa por la ciudad
se sientan cerca del agua
hablan en voz baja
o no hablan
no se entiende
no importa
pero sí, importa el silencio
porque el mundo corre, vuela
tan rápido
se desintegra, muere, desaparece
más rápido aun y…
¡silencio!
solo tú importas
recordará Mandre’pah
siglos después
que érase una vez
en el corazón de la civilización decadente
vivía un dictador llamado capital
y para siempre
quedará grabado
en la memoria del olvido
apenas más que nada
¿quién le dijo al tronco
que por muy imponente que fuera
fuese más importante
que las raíces que no se ven?
¿quién le dijo al humano
que fuera centro del mundo,
si es solo un paso profundo
en la palma de la mano?
¿pero quién diablos?
cuenta la memoria del olvido
que la grandeza humana
es una broma memorable
que contará el bosque
cuando la codicia rompa el saco
porque
y hay que decirlo
una y otra vez
ante la grandeza de la naturaleza
somos tan pequeños
apenas más que nada

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